Durante cuatro años viví en el
estado de Veracruz y en base a algunos recuerdos, habían sido de los mejores pero
por falta de dinero nos mudamos.
Era el año de mil novecientos
noventa y siete y yo tenía cuatro años. Entre los factores para que mi papá tomara la decisión de mudarnos fue que yo empezara a estudiar en la ciudad.
Salimos de la terminal de Poza
Rica a las 12:00 del día. No recuerdo el trayecto, tal ves venía durmiendo,
pero lo que no puedo olvidar fue cuando bajamos del camión; recién había acabado
de llover y por ende el cielo seguía nublado. Eso hizo que pensara que la
ciudad siempre era así: triste, sin diversión, si un cielo azul como en la
costa y sin colores. Yo tan acostumbrado a la vegetación como al calor de la
costa y llegar al frío, me hizo sentir triste.
Aquí yo no conocía a nadie más
que a la familia de mi papá. Solo era gente adulta. En la vecindad a la que
llegamos a instalarnos, que por cierto es en la que sigo viviendo, no había niños
y yo no tenía con quien jugar. Me comencé a hacer solitario y no hablaba más
que lo necesario por lo que mis papas comenzaron a preocuparse.
Sin necesidad de un psicólogo mi padre supo remediar mi comportamiento. Mientras yo entraba al jardín de niños mi papá me sacaba a dar una vuelta a un parque, al centro de la ciudad o algún
lugar que se le ocurriera después del trabajo. Uno de los primeros lugares que conocí fue el museo
de antropología. Era obvio que el zoológico de Chapultepec y el templo
mayor tenían que estar en la lista. Comenzó a enseñarme a leer y también a
contar. Como yo era muy necio siempre estuvieron presentes los golpes pero
sirvieron de mucho pues saliendo del kínder ya sabia leer, contar y escribir.
Mientras mas pasaba el tiempo mas
me acostumbraba a la ciudad y la melancolía por mi antigua casa y mis antiguos
amigos se transformaba en recuerdos.
Empecé a hacer amigos en la
calle donde vivía, salíamos a jugar fútbol y cuando se pusieron de moda comenzamos
a jugar tazos. Me divertía muchísimo y casi todo el día me la pasaba con mis compañeros. No se como paso ya que muy rápido me convertí en parte de esta
ciudad.