Algunas personas de este o el otro grupo habrán pensado en
escribir como obtuvieron un lugar en la universidad. Yo no escribiré acerca de
eso. lo haré sobre lo que me hizo tomar la decisión de estudiar.
Era 2008 y había salido de la preparatoria . Estaba fastidiado de estudiar. El simple hecho de ver un libro o escuchar la palabra tarea me provocaba nauseas.
Comencé a trabajar en un centro de distribución de Wall Mart, descargando la mercancía que venía en los tráileres. Era un trabajo sucio,
pesado y agobiante, pero me gustaba. Si trabajaba rápido ganaba más dinero, pues
el trabajo era por destajo.
Desgraciadamente el mundo está lleno de personas prejuiciosas
y por verte sucio piensan que eres completamente ignorante. Así paso en mi
trabajo. La gente me veía de una forma grosera. Me humillaban pensando que
no tenía ningún estudio por tener ese trabajo. Mientras ellos, por tener la secundaria y trabajar en una empresa extranjera, se sentían realizados. La verdad yo no les prestaba
mucha atención porque era feliz con lo que hacía.
Las cosas cambiaron cuando un supervisor quiso
regañarme y yo me defendí. sin embargo él me dijo “tú no sabes nada, ni siquiera
has de saber leer. Yo en cambio tengo la prepa y por eso soy superior a ti”.
Más que enojo, me abrió los ojos y me di cuenta de que yo
era el superior. Los dos habíamos estudiado la preparatoria pero él tenía una familia que mantener y por ende mas responsabilidades. Yo podía seguir adelante, pues
tenía 18 años, una vida por delante y ninguna responsabilidad.
Comencé a investigar y descubrí que la convocatoria de la UAM
había pasado. Elegí esta escuela porque
muchos compañeros de la prepa estudiaban allí y me habían dado muy buenas
referencias.
Fui paciente y llegó la siguiente convocatoria. Hice el
examen de admisión y cuando salieron los resultados, y estos resultaron favorables, y me entregaron la credencial, me dirigí
al dichoso supervisor y orgulloso le dije “¿quién es el superior ahora?".
Tiempo después me di cuenta de que nunca le demostré nada al supervisor, me los demostré a mi. Estaba hundido en la mediocridad y solo necesitaba un estimulo para seguir adelante.
Tiempo después me di cuenta de que nunca le demostré nada al supervisor, me los demostré a mi. Estaba hundido en la mediocridad y solo necesitaba un estimulo para seguir adelante.
Aún sigo trabajando ahí. Nadie se mete conmigo y la imagen
de un maniobrista sucio, ignorante y vulgar ha comenzado a disolverse.
Debo agradecer a esas personas que me humillaron, pues de no
haber sido por ellos nuca me hubiera dado cuenta de que puedo seguir adelante.
Que tengo todo para sobresalir y como me dijo mi padre “si te estancas y no
avanzas, es por pendejo”.