domingo, 26 de mayo de 2013

La llegada.

Durante cuatro años viví en el estado de Veracruz y en base a algunos recuerdos, habían sido de los mejores pero por falta de dinero nos mudamos.

Era el año de mil novecientos noventa y siete y yo tenía cuatro años. Entre los factores para que mi papá tomara la decisión de mudarnos fue que yo empezara a estudiar en la ciudad.

Salimos de la terminal de Poza Rica a las 12:00 del día. No recuerdo el trayecto, tal ves venía durmiendo, pero lo que no puedo olvidar fue cuando bajamos del camión; recién había acabado de llover y por ende el cielo seguía nublado. Eso hizo que pensara que la ciudad siempre era así: triste, sin diversión, si un cielo azul como en la costa y sin colores. Yo tan acostumbrado a la vegetación como al calor de la costa y llegar al frío, me hizo sentir triste.

Aquí yo no conocía a nadie más que a la familia de mi papá. Solo era gente adulta. En la vecindad a la que llegamos a instalarnos, que por cierto es en la que sigo viviendo, no había niños y yo no tenía con quien jugar. Me comencé a hacer solitario y no hablaba más que lo necesario por lo que mis papas comenzaron a preocuparse.

Sin necesidad de un psicólogo mi padre supo remediar mi comportamiento. Mientras yo entraba al jardín de niños mi papá  me sacaba a dar una vuelta a un parque, al centro de la ciudad o algún lugar que se le ocurriera después del trabajo. Uno de los primeros lugares que conocí fue el museo de antropología. Era obvio que el zoológico de Chapultepec y el templo mayor tenían que estar en la lista. Comenzó a enseñarme a leer y también a contar. Como yo era muy necio siempre estuvieron presentes los golpes pero sirvieron de mucho pues saliendo del kínder ya sabia leer, contar y escribir. 
  
Mientras mas pasaba el tiempo mas me acostumbraba a la ciudad y la melancolía por mi antigua casa y mis antiguos amigos se transformaba en recuerdos.

Empecé a hacer amigos en la calle donde vivía, salíamos a jugar fútbol y cuando se pusieron de moda comenzamos a jugar tazos. Me divertía muchísimo y casi todo el día me la pasaba con mis compañeros. No se como paso ya que muy rápido me convertí en parte de esta ciudad. 

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